El mercado es el nuevo dios de hoy en día. La economía es su teología y los economistas son sus teólogos. Los publicistas y medios de comunicación son sus mejores predicadores y la mayor parte de los políticos sus relaciones públicas. La producción y consumo constituyen su rito religioso central y la acumulación de beneficios, en dinero, objetos materiales o riquezas, su paraíso aquí en la tierra.